Constanza Hube

El propósito de la Constitución

Constanza Hube Profesora Derecho UC

Por: Constanza Hube | Publicado: Martes 2 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Hace unos días, a propósito de una entrevista en un medio de comunicación, el exPresidente Ricardo Lagos se refirió al proceso constituyente y a lo indispensable que es la realización del plebiscito. Específicamente, sostuvo que “porque hay una pandemia es más importante que nunca el debate constitucional”. Además, a su juicio, el plebiscito significará “el inicio de la recuperación de la confianza de la ciudadanía que está en una situación desesperada”.

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Soy de aquellas que espera que el plebiscito del 25 de octubre se realice, no solamente porque eso implicaría que la pandemia que nos golpea se encontraría superada, sino también porque dicha votación ya es parte de nuestro ordenamiento jurídico y por tanto debe ser respetada (sólo se podría aplazar o modificar con un acuerdo amplio de 2/3 del Congreso).

Aclarado este punto, volvamos sobre las palabras del exPresidente. Es curioso que Lagos sostenga que el plebiscito operará como una suerte de mecanismo de recuperación de las confianzas, sobre todo si recordamos que cuando era Presidente –y en el contexto de la promulgación de la reforma constitucional de 2005– señaló que “Chile cuenta ahora con una Constitución que ya no nos divide, sino que es un piso institucional compartido” y que “tenemos hoy una Constitución democrática y esto, por cierto, tiene que ver con los problemas vitales de los ciudadanos”. Así se entendió de buena fe y con un amplio acuerdo aquella reforma.

Ahora bien, más allá de este cambio de opinión del exPresidente –legítimo, por lo demás–, lo realmente complejo de sus declaraciones es que vuelven a generar expectativas en la ciudadanía respecto de lo que la Constitución está llamada a hacer. Cabe recordar las últimas encuestas sobre este tema (antes de la pandemia), en que cerca de un 80% de las personas consideraba que, por un lado, la nueva Constitución mejorará el acceso a la educación, salud y pensiones. Asimismo, más de un 60% creía que ayudará a terminar con los abusos, mejorar la confianza en las instituciones y salir de la crisis política; y más del 50% cree que ayudará a mejorar su propia vida en términos económicos, personales y familiares. Se ha ido instalando en la opinión pública que, efectivamente, la Carta Fundamental es el origen de todos los problemas sociales y que, con una nueva, los chilenos tendremos no solamente un nuevo pacto social, sino que también una mejor calidad de vida.

Me parece que la solución a los problemas sociales (prestaciones como educación, salud, vivienda, seguridad social, existencia de adecuadas condiciones de trabajo y otros) no pasa por una nueva Constitución. Esto, por cuanto la Constitución únicamente tiene el propósito de establecer mínimos, dejando a la deliberación democrática (Ejecutivo y Congreso) lo grueso, como es la determinación de las leyes sociales y las políticas públicas.

En un escenario social, económico y político complejo como en el que nos encontramos, resulta más importante que nunca ajustar las expectativas de los ciudadanos en materia constitucional. No hacerlo es irresponsable y no contribuirá a la recuperación de la confianza de la ciudadanía, y peor aun, puede terminar debilitándola aún más.

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